La fascinación por Obama y su campaña política no tiene límites. Pagar 250 euros de inscripción para asistir a un congreso en el que no hay una sola mesa para escribir tiene mérito. El auditorio de la torre Agbar de Barcelona se conviritió en la jaula de un buen puñado de entusiastas de Twitter, blogs y Facebook en clave política cuando pasadas dos horas la…
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